Distingamos Navarra: decisiones para avanzar
Artículo de nuestro presidente Manuel Piquer sobre la mitad de su mandato, que aborda todos los temas que afectan a la competitividad de las empresas en Navarra.
En el ecuador de mi Presidencia en la Confederación Empresarial Navarra (CEN) corresponde trasladar unas breves notas sobre los acontecimientos de actualidad y su afección a la empresa navarra.
Como vengo repitiendo nuestro objetivo fundamental es mejorar, en la medida de nuestras posibilidades, la competitividad de las empresas, con mayor motivo en los tiempos de incertidumbre geopolítica que vivimos, aparentemente vinculada a decisiones impulsivas o imprevisibles, nada más lejos de la realidad en mi modesta opinión, más bien con un objetivo concreto y determinante: la disputa de los mercados y de las rutas de comercio internacionales que los faciliten, lo que en la práctica está suponiendo un cambio de paradigma en la reconfiguración de la economía del mundo.
Y esto está afectando directamente a la dinámica de las empresas, poniendo a prueba su capacidad de adaptación a las barreras arancelarias, a los cambios regulatorios, en suma, a la reconfiguración a las cadenas de suministro global.
A esta realidad se suma, además, el creciente impacto que están soportando también nuestras pymes y empresas medianas no exportadoras, que, sin participar directamente en los mercados internacionales, ven igualmente comprometida su viabilidad por el encarecimiento sostenido de los costes energéticos —petróleo, gas y electricidad—, limitando su margen de maniobra y su capacidad de crecimiento.
Ante esta situación corresponde inexorablemente amortiguar la carga fiscal de las personas y las empresas que ineludiblemente deben mejorar sus recursos de tesorería, sin duda es el momento de deflactar y reducir todos los tramos del IRPF, así como los correspondientes al impuesto de sociedades. No se trata de generar mayores beneficios, cuyos tipos no se pide aminorar, sino conseguir mayor capitalización de las personas físicas y jurídicas, en suma, mejorar su capacidad de maniobra económica.
En otro orden de cosas, pero sin perder de vista la competitividad empresarial, tenemos que afrontar los inasumibles y superlativos índices de absentismo que venimos padeciendo.
Es patente que estamos tomando conciencia de que no podemos permitirnos ausentarnos tantas horas del trabajo; la productividad y el clima laboral están en juego.
Las bajas médicas por causas comunes deben revisarse en todas sus parcelas: médica, asistencial y económica, de lo contrario pagarán, ya lo están haciendo, justos por pecadores.
Desde CEN venimos proponiendo una batería de medidas que no es objeto de repetir en esta misiva, pero que resultan sustanciales desde el mismo momento que se emite el parte de incapacidad temporal y que van desde la asistencia médica hasta el orden económico y/o prestacional.
Este sistema de solidaridad del que nos hemos dotado sufrirá si no tomamos medidas al respecto y no tengo la menor duda de que ningún empresario rechazaría tratar asuntos tan requeridos por las fuerzas sindicales como el salario mínimo si somos capaces de reducir los índices de absentismo y mejoramos, consecuentemente, la eficacia de los equipos de trabajo.
En resumidas cuentas, estamos hablando de tiempo de trabajo adecuadamente remunerado y vinculado a la efectiva prestancia de actividad, evitando disrupción en el flujo y sobre cargas de trabajo, costes operativos elevados, deterioro del clima laboral, en definitiva, corregir nuestros mínimos niveles de productividad actuales.
Otro aspecto que está poniendo en jaque nuestra rivalidad en los mercados es la falta de recursos humanos en todas sus escalas profesionales.
Desde CEN respaldamos los procesos de regularización legales y ordenados, ofreciendo puestos de trabajo a todas aquellas personas que llegan a nuestro país en busca de una vida digna y progreso; sin duda, el apoyo a estas personas tiene su recompensa en la garantía de la actividad productiva.
Y lamento ser repetitivo, pero el TAV y su correspondiente infraestructura ferroviaria es incuestionable para CEN. Este medio de comunicación ágil, limpio y seguro, moderniza y posiciona en los mercados internacionales. Hoy por hoy solo los pueblos conectados y abiertos a los mercados progresan.
Por último, no puedo dejar pasar la ocasión para aplaudir las inversiones y proyectos industriales que se anuncian; todos ellos deben contar con la debida seguridad jurídica y apoyo institucional, eliminando cualquier traba burocrática o carga fiscal que nos haga perderlos. Europa se resiente por la falta de inversión por lo que no podemos dejar pasar una sola oportunidad al respecto.
Acabo, todos los siglos tienen años convulsos, pero también de oportunidad, refuerzo y mejora; son tiempos de personas que asumen responsabilidades y toman decisiones en beneficio común, con capacidad de organización, determinación ejecutiva y percepción de prioridades, como el Marqués de Pombal tras el terremoto que azotó Lisboa en 1755 que, según dicen las crónicas de la época (y cito textualmente): puso orden con presteza, salvo a los vivos, enterró a los muertos, ahorcó a los ladrones y restauró la ciudad.
Distingamos Navarra.

