CEN INFORMA
16.04.2010

La previsión de crecimiento del PIB para 2010 se ha revisado a la baja por el ajuste fiscal

Funcas actualiza sus previsiones para España y analiza información económica reciente
La Fundación de las Cajas de Ahorros prevé un crecimiento negativo de siete décimas porcentuales para España en 2010, lo que supone un recorte de dos décimas respecto a las previsiones lanzadas en 2009. Asimismo rebaja las espectativas para 2011 hasta situar el crecimiento esperado del PIB en un 0,8 por ciento, debido principalmente a las medidas destinadas a restablecer el equilibrio fiscal.

Según el informe de previsiones económicas para España 2010- 2011 el producto Interior bruto de la economía española registró un retroceso del 0,15% intertrimestral en el cuarto trimestre de 2009, frente al descenso de un 0,3% recogido en el trimestre anterior. Continúa, por tanto, la tendencia hacia la suavización de las caídas observada en los trimestres precedentes gracia a la mayor aportación del sector exterior.

 

En cuanto a la demanda interna, ésta sufrió una contracción muy semejante a la observada en el trimestre precedente, un 1,2% en tasa intertrimestral anualizada con lo que la aportación de este componente al crecimiento ha mejorado tan sólo en una décima porcentual.

 

El aumento en la tasa de crecimiento del PIB ha procedido, en su mayor parte, de la aportación del sector exterior, que se ha elevado a 0,7 puntos porcentuales, frente a 0,2 por ciento en el tercer cuarto del año.

 

Aunque el comportamiento de la demanda interna en su conjunto ha sido similar al del trimestre anterior, la evolución de sus componentes ha sido muy dispar y, en algunos casos, inesperada. Así, el consumo de los hogares ha presentado un crecimiento positivo en este periodo, tras siete trimestres consecutivos de tasas negativas, y la formación bruta de capital fijo ha moderado significativamente su ritmo de caída, al tiempo que se incrementaba la acumulación de inventarios.

 

No obstante, la evolución más favorable de estos componentes ha sido casi totalmente contrarrestada por el abrupto recorte del consumo de las AA.PP., que registró una caída del 6,6%. La reducción del gasto público ha sido de tal magnitud que, de no ser por ello, el PIB habría crecido en el cuarto trimestre.

 

Sin embargo, este recorte viene después de haber registrado un fuerte incremento en el trimestre anterior, sin el cual la caída del PIB en dicho período habría sido mayor, de modo que el comportamiento de este componente del gasto ha contribuido, al menos en la segunda mitad del año, a suavizar la evolución del producto.

 

El consumo de los hogares ha remontado un 1,4%. Aunque este crecimiento está muy relacionado con las ventas de automóviles impulsadas por las ayudas del gobierno, también refleja una cierta recuperación de la capacidad de gasto por parte de los consumidores gracias a la intensa recomposición de sus balances realizada en los trimestres precedentes, así como a la caída de la inflación y de los tipos de interés, todo lo cual se ha reflejado en el ascenso de los indicadores de confianza. No obstante, aunque este crecimiento era previsto, ha sido superior a lo esperado, más aún si tenemos en cuenta la fuerte desaceleración en el tramo final del año de las ventas de automóviles y la recaída del resto de las ventas minoristas.

 

Vuelve a sorprender el ascenso de la inversión en equipo

 

Por segundo trimestre consecutivo la inversión en equipo experimenta crecimientos positivos y además lo hace con un perfil de aceleración (hasta el 13%). Esta evolución es difícil de explicar en una situación de restricción crediticia, de una elevada capacidad productiva sin utilizar, de un deterioro de los resultados de las empresas y de unas expectativas todavía bastante pesimistas, aunque es cierto que los indicadores relacionados con este componente de la demanda, como las disponibilidades de bienes de equipo, las matriculaciones de vehículos de carga o las ventas de grandes empresas de bienes de equipo, sí son consistentes con un resultado positivo. Lo más probable es que se trate de inversión destinada, no al incremento de la capacidad productiva, sino a la reposición de capital para aumentar la competitividad y la productividad.

 

La inversión en construcción ha suavizado su declive

 

Por otra parte, la inversión en construcción, cae un 8,5 por ciento, frente a descensos superiores al 10 por ciento en los trimestres anteriores. El componente de inversión en vivienda sufre un recorte del 18,8 por ciento. También en este caso las caídas son cada vez menos abultadas.

 

 

El sector exterior se activa


Tanto las exportaciones como las importaciones de bienes y servicios se han acelerado en el tramo final del año pasado, las primeras en mayor medida que las segundas, hasta tasas del 12,5% y 8,5% respectivamente, mejorando con ello la aportación del sector exterior al crecimiento. No obstante, por lo que respecta al comercio de bienes, las importaciones han crecido mucho más que sus exportaciones, siendo la favorable evolución del comercio de servicios (fuerte caída de sus importaciones y crecimiento de sus exportaciones) lo que explica esa mayor contribución al crecimiento.

 

El empleo ha ralentizado su ritmo de caída

 

El empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, ha ralentizado su ritmo de caída hasta un 3 por ciento en el último trimestre de 2009. En el conjunto del año, el descenso de la ocupación fue del 6,7%, una caída muy superior a la registrada por el producto, de modo que la productividad del conjunto de la economía se aceleró hasta presentar un insólito avance del 3,3%. Este notable ascenso ha permitido que los costes laborales unitarios reduzcan de forma acusada su ritmo de crecimiento, desde tasas superiores al 3% (e incluso al 4%) en los años anteriores, hasta un 0,4%.

 

Previsiones 2010-2011

 

La evolución del PIB en el cuarto trimestre de 2009 ha estado en línea con lo esperado, aunque ha habido algunas sorpresas en cuanto a su composición, como ya se ha indicado. A partir de los últimos resultados de la CNTR, de la evolución más reciente de los indicadores económicos y, sobre todo, de las medidas de ajuste fiscal anunciadas por el gobierno, se ha procedido a revisar las previsiones para la economía española para 2010 y 2011.

 

Aunque el punto álgido de la crisis, tanto en el plano nacional como internacional, ya ha quedado atrás, el escenario económico aún está marcado por una elevada incertidumbre, que procede, por una parte, de la situación todavía frágil del sector financiero mundial.

 

Las entidades de crédito no han terminado de sanear sus balances, lo que impide que el crédito fluya con normalidad, lo que podría frenar la incipiente recuperación que se ha vislumbrado en algunas economías, trasladándose su impacto a la española. Además, nuestro sistema bancario tiene sus propios problemas, y todavía debe hacer frente a importantes retos y riesgos que podrían traducirse en un alargamiento de las actuales condiciones financieras desfavorables.

 

Otra fuente de riesgos procede de la extrema sensibilidad de los mercados financieros ante la situación de las cuentas públicas, que se ha manifestado en las “turbulencias” que han afectado, entre otros países, a España, en las últimas semanas, aumentando la prima de riesgo-país. En caso de producirse algún acontecimiento que desencadene (con o sin fundamento) una nueva ola de pánico financiero, podría también saldarse con una recaída de la economía nacional, por la vía de un descenso de los flujos financieros procedentes del exterior, de un incremento de los tipos de interés, y de una intensificación de las medidas de endurecimiento de la política fiscal.

 

Suponiendo un escenario en el que los riesgos que proceden de las circunstancias descritas no se materialicen, la previsión de crecimiento del PIB para 2010 se ha revisado a la baja hasta un -0,7% (frente a un -0,5% en las previsiones anteriores, del 20 de noviembre de 2009), mientras que la previsión para 2011 se ha recortado hasta un 0,8% (desde un 1,3%). El motivo de dicho recorte en las previsiones de crecimiento se encuentra en el impacto de las medidas destinadas a restablecer el equilibrio fiscal.

 

La previsión relativa al crecimiento de la demanda privada nacional se ha modificado ligeramente al alza, al igual que la aportación esperada del sector exterior al crecimiento, lo que justificaría, sin considerar otros factores, un aumento de la tasa de crecimiento esperado del PIB. Estos factores a considerar se refieren al gasto público. En primer lugar, la fuerte corrección en la previsión correspondiente a la evolución del consumo público, desde un crecimiento del 2,2% estimado en las anteriores previsiones hasta una caída del 1,0%. A ello hay que sumar el recorte esperado en la inversión pública, que se refleja en la revisión a la baja del crecimiento esperado de la inversión en otras construcciones. Todo ello se traduce en una corrección de la tasa prevista de crecimiento de la demanda interna en 2010 desde un -1,2% hasta un -1,8%, y por consiguiente, en la revisión a la baja del crecimiento esperado del PIB.

 

Así, la aportación de la demanda privada al crecimiento ha mejorado en casi dos décimas porcentuales en estas previsiones, y la aportación esperada del sector exterior ha aumentado en tres décimas porcentuales. Por tanto, si la aportación del sector público no experimentase variación alguna con respecto a 2009, el crecimiento del PIB para 2010 sería revisado al alza en casi cinco décimas. No obstante, la aportación del consumo y de la inversión públicos pasa de cinco décimas porcentuales positivas en las anteriores previsiones a dos décimas negativas en las actuales, más que contrarrestando la mayor aportación del sector privado y exterior.

 

En cuanto a las previsiones para 2011, el crecimiento previsto del consumo público se ha revisado también a la baja desde un 1,2% hasta un -1,6%, mientras que el de la inversión esperada en otras construcciones ha pasado de un -0,2% a un -4,1%, debido al fuerte recorte en la inversión pública que tendrá lugar el próximo año –más intenso que el esperado para 2010–. La variación de las previsiones respecto a estos dos componentes es, al igual que en 2010, el principal motivo que explica el recorte de la previsión de crecimiento del PIB para 2011, si bien en este caso también se ha reducido la tasa de crecimiento esperada del consumo de los hogares, debido al impacto inducido sobre el gasto privado que se derivará del menor crecimiento del empleo y de la renta como consecuencia de la caída de la demanda pública. En suma, si 2009 ha sido el año del ajuste del sector privado, ahora llega el momento del ajuste del sector público.

 

Aunque la previsión para el consumo de los hogares en 2010 no ha variado (0,1%), sí se ha modificado sustancialmente el perfil esperado de su evolución a lo largo del ejercicio. En el primer trimestre se producirá una recaída, debido a que buena parte del ascenso registrado en el último trimestre ha obedecido a la compra de automóviles, y la finalización de los planes de estímulo inducirá un nuevo retraimiento del gasto. No obstante, en el segundo trimestre podría tener lugar un repunte motivado por el adelanto de compras ante la entrada en vigor en el mes de julio del ascenso del IVA. Para 2011 este componente de la demanda se ha revisado a la baja, pero se esperan crecimientos positivos todos los trimestres, con una tasa anual del 1,2%.

 

Se ha revisado al alza la variación esperada de la inversión en equipo, debido al nivel más elevado de partida que supone la positiva evolución de esta variable en la segunda mitad de 2009. No obstante, se considera que los crecimientos intertrimestrales registrados en dicho periodo no se repetirán en los próximos trimestres, sobre todo como consecuencia del contexto de escasez de crédito que va a predominar durante este año y de la persistencia de otros factores señalados anteriormente. Por tanto, se sigue esperando que la variación de este agregado en 2010 sea negativa, con un -5,7%. La recuperación puede iniciarse a finales de este ejercicio, esperándose un ascenso del 1,5% en 2011.

 

El crecimiento esperado de la inversión en construcción residencial en 2010 y 2011 se ha revisado ligeramente al alza, fundamentalmente por el positivo comportamiento de la rehabilitación de viviendas, aunque seguirá siendo negativo en ambos ejercicios, con tasas del -17,7% y del -9,6% respectivamente. Este componente de la demanda seguirá ejerciendo una contribución negativa al crecimiento del PIB durante este año y el próximo, puesto que el ajuste del mismo aún va a tardar algún tiempo en completarse, hasta que sea absorbido el stock de viviendas excedentarias.

 

En cuanto al sector exterior, el crecimiento de las exportaciones también se ha revisado al alza, hasta un 6,5% en 2010 y un 6,0% en 2011, y consecuentemente, también el de las importaciones –cuya evolución está muy vinculada a la de las primeras- hasta un 1,6% y un 1,5% respectivamente. La aportación del sector exterior al crecimiento será superior a lo estimado en las anteriores previsiones en ambos ejercicios, pero esta mayor contribución será más que contrarrestada por la aportación más negativa de la demanda nacional por las razones ya expresadas.

 

La variación del empleo (puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo) para 2010 se mantiene en un -2,8%, y la de 2011 se recorta hasta una tasa del -0,6%, en consonancia con el mayor recorte de las previsiones de crecimiento para dicho año. La tasa de paro de 2010 se situará algo por debajo del 20%, y el año próximo se reducirá hasta el 18,8%. El máximo en el número de parados se alcanzará en el primer trimestre de este año, y posteriormente iniciará un ligero descenso debido a la tendencia a la reducción de la población activa.

 

El crecimiento de la productividad se mantendrá en tasas relativamente elevadas en 2010 y 2011, aunque inferiores a las registradas en 2009 (2,1% y 1,4% respectivamente), lo que unido al crecimiento de la remuneración por asalariado inferior al de años precedentes inducirá un descenso de los costes laborales unitarios del 0,7% este año y del 0,2% el próximo.

 

Se estima que la tasa de ahorro de los hogares haya alcanzado su máximo en 2009, y que se reduzca en 2,1 puntos porcentuales a lo largo de los dos próximos, en línea con la ligera recuperación del consumo, aunque se mantendrá muy por encima de su media histórica.

 

El déficit público previsto para este año no se modifica (10,8% del PIB), pues el recorte adicional anunciado por el Gobierno en el gasto del Estado se contrarresta por el mayor nivel de partida estimado para 2009. Para 2011, se revisa a la baja hasta el 8,5% del PIB.

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